Calentamiento Global y Actividad Solar

Blanca Mendoza

Instituto de Geofísica, UNAM

blanca@geofisica.unam.mx

 

Desde principios del siglo XX se ha estudiado el efecto de la actividad o variabilidad solar en el entorno terrestre. Actualmente está bien establecido que el impacto de la actividad solar en el dominio magnético de la Tierra, la Magnetosfera, produce fenómenos cuyas manifestaciones más conspicuas son las auroras o las tormentas y subtormentas magnéticas (genéricamente llamadas actividad geomagnética).

Está comprobado también que la actividad solar es la causante de las principales perturbaciones de la parte ionizada de la atmósfera superior, llamada Ionosfera. Como la influencia del Sol alcanza a la atmósfera superior de nuestro planeta surge naturalmente la pregunta: ¿puede afectar el Sol a las capas más bajas de la atmósfera, y por tanto al sistema climático?

El tema de la relación entre nuestra estrella y el clima terrestre ha preocupado a los científicos desde que Galileo, en 1610, observó manchas sobre el Sol. Sin embargo, apenas en los últimos veinte años surgió un cuerpo de evidencias estadísticamente significativas que indican una conexión causal entre algunas manifestaciones de la variabilidad solar y cambios del sistema climático.

Esto se debe a que hasta ahora contamos con series confiables y de largo plazo de parámetros tanto meteorológicos como solares, así como de técnicas matemáticas para llevar a cabo tales estudios.

El cambio climático se refiere a cualquier cambio significativo del clima, apreciable a través de parámetros tales como la precipitación, temperatura, viento, etc., por un periodo de décadas o mayor, y que es resultado de procesos tanto naturales como causados por el hombre.

Desde principios del siglo XX se aprecia un incremento promedio de la temperatura global del planeta de aproximadamente 0.5 °C, junto con un aumento del CO2 en la atmósfera. Esta elevación de temperatura, denominada calentamiento global, se ha atribuido de manera preponderante, si no exclusiva, al incremento del efecto invernadero producido por el aumento del CO2.

Sin embargo, observando los datos de temperatura global superficial del aire, se nota que el mayor incremento en temperatura se dio antes de 1940, cuando sólo había ocurrido el 30% del incremento de CO2 en los dos últimos siglos.

En particular entre 1940 y 1970 hubo un enfriamiento respecto a la tendencia alcista de la temperatura manifestada desde 1900, que es difícil de reconciliar con el papel atribuido al CO2 atmosférico, el cual siempre ha ido elevándose.

Por otro lado, la actividad solar también ha aumentado desde principios del siglo XX. De hecho la temperatura global planetaria entre 1880 y 1980 sigue cercanamente a la variación de la actividad solar, en particular en el lapso entre 1940 y 1970 se correlacionan muy bien.

Si retrocedemos en el tiempo, vemos que el último milenio se ha caracterizado por períodos de calentamiento y enfriamiento que han durado varias décadas, y estos cambios no se pueden asociar con cambios en el nivel de CO2, el cual permaneció constante hasta el principio de la era industrial.

El Sol, por su parte, también presenta lapsos de aumento y disminución de actividad por periodos de decenas de años, provocando un cambio similar de la irradiancia solar. Aun más, los períodos de enfriamiento y calentamiento terrestre para los últimos 500 años (que es el lapso para el que se tienen mediciones de parámetros solares) han coincidido con períodos de aumento o disminución de la actividad solar.

No cabe duda que el calentamiento planetario en los últimos 20 años ha sido principalmente debido al efecto antropogénico. Sin embargo, ¿qué pasará cuando la actividad solar en unos 20 o 30 años más cambie drásticamente, como todo parece indicar?

Las predicciones para el nuevo ciclo solar iniciado entre 2007 y 2008, y que llegará a su máximo probablemente en 2012, indican que este máximo será 35% menor al del ciclo solar anterior, mismo que a su vez presentó un máximo de actividad menor respecto a los anteriores. Esto puede disminuir considerablemente la cantidad de radiación solar que llega a nuestro planeta e impactar de manera muy importante al sistema climático.

Actualmente uno de los problemas claves en estudios sobre variabilidad climática es separar los efectos antropogénicos de los cambios naturales. La variabilidad solar es una causa natural con reconocida influencia sobre el clima; sin embargo, los estudios que se abocan a este aspecto son muy pocos, tanto a nivel mundial como nacional.

Es necesario evaluar el alcance del efecto solar en el clima para entender mejor problemas como el del calentamiento global. Esto a su vez permitirá elaborar con más éxito políticas que consideren el impacto presente y futuro del cambio climático sobre la sociedad.

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